Welcome everybody

If you long for life, culture and especially the truth, I must let you into a secret; you need to look no further because you have found me, Alberto!
I can't promise you won't still be hungry and thirsty, but we can have some fun times together and it will give you something to remember.
Then tomorrow and beyond, you can reflect on what it is like to have a joyful day that in turn leads to a joyful heart.

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martes, 10 de noviembre de 2009

ESPACIOS SIN RELIGIÓN O ESPACIOS SIN LIBERTAD


Hace una semana, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos declaró que la presencia de los crucifijos en las aulas es una violación de los derechos de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones. La sentencia responde al recurso presentado por una ciudadana italiana, que en 2002 habia pedido al instituto en el que estudiaban sus dos hijos que quitara los crucifijos de las clases. Sentencia que entronca con la dictada en el caso del Colegio Macías Picavea, de Valladolid.

Un tribunal tiene la última palabra no porque tenga siempre la razón, sino más bien porque es la última instancia. Es importante tener esto en cuenta para no convertir esta sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en una especie de icono mediático que merece pleitesía. Aquí, la hipotética influencia de la presencia del crucifijo en las conciencias infantiles se está utilizando para recortar la posición de la religión en la esfera pública.

El Tribunal de Estrasburgo parece entender la laicidad no como neutralidad del Estado ante el hecho religioso o ideológico, sino como ausencia de visibilidad de la religión, como una situación artificial que garantiza espacios libres de religión, pero no libres de otras ideas no religiosas. Pero sobre todo, hay que tener en cuenta que en una escuela pública, el derecho a decidir si hay crucifijo o no en las clases reside en los padres. ¿Qué pasa si la mayoría quiere que estén presentes y una exigua minoría que no? En este caso, la imposición puede estar tanto en colocarlos como en retirarlos.

En definitiva, como muy bien ha apuntado el portavoz del Observatorio para la Libertad Religiosa y de Conciencia, se trataría de una imposición de la minoría sobre la mayoría el hecho de retirar crucifijos de las aulas. Es una cuestión de libertad. Y será la mayoría de padres o el Consejo Escolar del Centro quien deba decidir sobre este tema. Que no nos confundan, y nos den gato por liebre. Nos quieren vender la burra de espacios libres de religión, cuando en realidad están creando espacios libres de libertad.

1 comentario:

Aristóteles dijo...

;)

Muy buen punto.

Un placer haberte encontrado por la vida,...

"Tantos mundos, tanto espacio,... y coincidir". Insisto, sobre todo en este punto de vista,... "democrático".

Dios nos bendiga.