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Leo en el Avvenire de ayer, el informe del Ministerio de Salud italiano sobre el aborto. En 2008 ha habido 121.406 abortos, una de cada tres mujeres que abortan es extranjera. Se estima en unos 15.000 abortos clandestinos. A pesar de estos datos, se confirma una tendencia histórica al descenso en las interrupciones voluntarias del embarazo. Resulta llamativo el reecurso al aborto de las inimgrantes, teniendo en cuenta que sólo suponen el 3,4% de la población y suman el 32,2% de las miujeres que abortan.
El Ministerio afirma que la tasa de abortismo en Italia es de las más bajas de los países occidentales, y es particularmente baja el número de abortos repetidos en la misma mujer. No hace la misma lectura el Presidente del Movimiento por la Vida, Carlo Casisini, al afirmar que se trata de un número alarmante, sobre todo sin pensamos que son niños, aunque escondidos en el seno materno.
Los 121.406 suponen el 4,1% respecto al 2007 y se cofirma el menor recurso al aborto entre las jóvenes. Interesante la comparativa que ofrece el diario italiano: Sólo el 7,5 % de las menores de 20 años italianas recurre al aborto, frente al 16,4% en Francia, el 20,5% en Estados Unidos y el 17,7% en Suiza.
Pero hay un dato que es especialmente bueno: crece la objeción de conciencia entre los médicos italianos. Del 2005 al 2007, la objeción entre los ginecólogos italianos ha pasado de un 58% a más del 70%. Muchos de estos datos son un aliciente para seguir luchando por la vida de los más débiles.