Welcome everybody

If you long for life, culture and especially the truth, I must let you into a secret; you need to look no further because you have found me, Alberto!
I can't promise you won't still be hungry and thirsty, but we can have some fun times together and it will give you something to remember.
Then tomorrow and beyond, you can reflect on what it is like to have a joyful day that in turn leads to a joyful heart.

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sábado, 9 de julio de 2016

ERRORES QUE CAUSAN LA MUERTE

Los errores médicos podrían llegar a ser la tercera causa de muerte en EE.UU.

Un problema que afecta de lleno a la ética médica son los errores médicos, que incluso en ocasiones pueden conducir a la muerte del paciente que los sufre. Recientemente se ha publicado en The Washingtong Post (3-V-2016) un artículo que analiza la frecuencia de los errores médicos, utilizando como fuente un artículo del British Medical Journal del día 3 de mayo, en el que se constata que “los errores médicos en hospitales y otros centros de salud son increíblemente frecuentes y pueden ser ahora la tercera causa de muerte en los Estados Unidos, ya que pueden llegar a 250.000 muertes cada año, 700 al día, más que las enfermedades respiratorias, los accidentes, los infartos cerebrales y el Alzheimer.”

No hace falta resaltar el componente ético que tales imprudencias conllevan y la necesidad de promover medidas que contribuyan a disminuirlas.

jueves, 15 de enero de 2015

DEMANDADO UN CIRUJANO OFTALMÓLOGICO

Un paciente demandó a un cirujano oftalmólogo y a la clínica en la cual se le realizó una queratoplastia en un ojo, por la suma de 92.967,32 euros. El paciente interpuso la instancia tras la intervención y la posterior infección por, según él, no procurar la debida asepsia y no cumplir con los protocolos existentes, lo cual alega el paciente afectó a todas las facetas de su vida.

El demandante acudió al centro hospitalario de emergencia, tras la operación, al presentar un cuadro infeccioso, con pérdida de visión y lagrimeo. Le prescribieron antibióticos, avisándole de que si no sufría ninguna mejoría sería necesario su ingreso en un hospital. Sin mejora alguna, el paciente acudió al centro donde le diagnosticaron un hongo filamentoso de origen hospitalario.

Se trató al paciente con antifúngicos aunque finalmente se le realizó una vitrectomía. En mitad de la operación fue necesario efectuar una evisceración para frenar la infección y evitar la expansión al otro ojo. El denunciante añadió que pese a firmar dos modelos de consentimiento informado, la información era insuficiente ya que no constaba que le fuera notificada que el resultado que se produjo era frecuente en estas intervenciones, por lo que no consideraba válido el consentimiento informado debido al nexo causal entre la operación que realizó el doctor, en la clínica, y los graves problemas de visión que sufre, en la actualidad, el paciente.

El doctor demandado se opuso a la demanda alegando que cuando el paciente llegó a su consulta presentaba una cirugía anterior de sustitución de cristalino transparente. Además manifestó que el paciente fue informado de la mejor manera. Tras los informes periciales  se determinó que el demandante había sido intervenido en otra clínica, con anterioridad, además de que acudió al médico demandado para tratar de solventar el problema derivado de la cirugía previa. Se comprobó, también, que la cirugía se realizó de forma correcta así como que el centro cumplía con la normativa ISO, sin detectarse hongos patógenos. Por último, se evidenció que el paciente firmó el consentimiento informado donde aparecían los riesgos de infección y pérdida del globo ocular, tal y como ocurrió en este caso. Pese a ello, no logró demostrarse si la infección de tipo fusarium fue de origen hospitalario, por lo que se planteó la cuestión de si el médico debió hacer un cultivo previo a la prescripción del tratamiento con antibióticos tópicos.

Finalmente, se entendió como necesaria la realización de un cultivo y ante la ausencia del mismo se apreció mala praxis, por la falta de medios proporcionados para atajar la infección surgida. El juez realizó un ajuste en la cuantía indemnizatoria por las lesiones y secuelas, teniendo en cuenta todo lo probado y acreditado en el juicio, condenando a los demandados con carácter solidario a abonar algo más de 21.000 euros al paciente damnificado.

miércoles, 22 de enero de 2014

TODOS LOS FETOS VALEN LO MISMO, PERO...

Todos los fetos valen lo mismo, pero no todos tienen el mismo precio, según el Tribunal Superior de Justicia de Madrid. La sala de lo contencioso sentenciaba que una madre –que había abortado a un feto creyendo que padecía síndrome de Down cuando en realidad quien lo padecía era el feto gemelo–, tenía derecho a una indemnización por parte de la Comunidad de Madrid, ya que el hospital que entregó el informe equivocado pertenece a la red pública de esta región.
Después de un tratamiento de fecundación in vitro, la mujer se quedó embarazada y los resultados de una ecografía a los tres meses señalaron una posible cromosopatía, por lo cual se sometió a diversas pruebas. Al entregarle las conclusiones de la primera de ellas hubo un error de redacción, pues se informaba de que quien sufría síndrome de Down era el feto femenino. Esto hizo que la madre lo abortara. Sin embargo, las otras dos pruebas dejaron claro que el feto femenino estaba sano, y que el masculino era el portador del síndrome. Tras saberlo, la mujer también lo abortó. Además, elevó una denuncia contra el hospital público de la Comunidad de Madrid donde fue atendida, por ser cooperador necesario en la pérdida del feto deseado. Aunque reclamaba una indemnización de 305.000 euros, los magistrados la redujeron finalmente a 100.000 euros. Al final se queda sin ningún hijo a cambio de 100.000 euros.

La sentencia, que tiene razón en condenar al hospital por su negligencia, sugiere una conclusión indirecta al conceder la indemnización: mientras que la vida del gemelo masculino no vale nada por sufrir una alteración genética, la de la niña es acreedora de una compensación de 100.000 euros. Este caso confirma que con la legislación actual no todos los fetos valdrían lo mismo.

jueves, 29 de octubre de 2009

BANCOS DE SANGRE DEL CORDÓN UMBILICAL


Hay dos casos recientes de selección genética de embriones que han tenido una cierta repercusión mediática. Por un lado, el niño Javier Mariscal Puedrta, concebido en el hospital Virgen del Rocío, para ser compatible al cien por cien con su hermano Andrés de 7 años, que sufría una Beta Talasemia. Javier nació hace un año aproximadamente. El otro caso es el de Erine Cabrera, la pequeña de Manresa que logró curarse de una leucemia crónica gracias a la sangre de cordón de su hermana Izel, que también fue seleccionada genéticamente utilizando la misma técnica que se uso con Javier.

Se comprende que los padres busquen excusas que les permitan camuflar el remordimiento de conciencia suscitado por eliminar a unos hijos para salvar a otros. Se comprende menos a los autores que tratan de justificarlo, e incurren en contradicciones de bulto, que invalidan sus argumentos. Realmente, me llamaron poderosamente la atención las declaraciones de un profesor de bioética de una universidad en Japon,al escribir que: "Es una barbaridad que algún eclesiástico haya hablado de abortos, es absurdo, no ha habido ningún aborto. Los embriones no implantados no eran más que mera posibilidad, no se ha suprimido ninguna vida humana".

Le aconsejaría a este profesor que revise sus estudios de embriología, para que se informe bien. Según evidencias científicas, desde el momento de la fusión de los dos gametos se forma una nueva vida, y esa vida forzosamente tiene que ser humana, sino a qué especie iba a pertenecer; o en qué momento del desarrollo embrionario se produce esa supuesta mutación de una vida ciertamente curiosa en un vida humana? Que me lo explique, aunque fijo que lo explica mejor el Profesor Nicolás Juve, cuando nos dice que desde el primer momento hasta el final, el desarrollo embrionario es un proceso continuo, y el nuevo ser formado, desde el inicio, tiene una dotación genética humana.

No es éticamente justificable recurrir a la generación de embriones in vitro para seleccionar a uno compativle con el que poder curar la enfermedad de otra persona. Todas las vidas humanas merecen el mismo respeto. No hay vidas humanas de segunda categoría. Creo que se puede decir más alto pero no más claro.

Para evitar el recurso a esa selección de embriones debe fomentarse la existencia de bancos de sangre de cordón umbilical (BSCU), tanto de ámbito público como privado. Sólo cuando se disponga de muestras suficientes almacenadas en estos bancos será posible encontrar unidades compatibles sin necesidad de recurrir a la selección y descarte de embriones.

domingo, 15 de junio de 2008

ERRAR ES HUMANO, SÉNECA DIXIT


Os había prometido algo de bioética y aquí lo tenéis. Lo primero, una fotografía del día de la graduación del Máster con unos amigos que vinieron de Colombia; bueno, en realidad, desde Zamora, que es donde residen desde hace unos años. Y siguiendo con el tema, el miércoles 11 algunos pirvilegiados pudimos disfrutar de una conferencia sobre el error y la negligencia en la práctica médica, en el Hospital Clínico Universitario de Valladolid. Allí el profesor Gonzalo Herranz, con el buen saber que le caracteriza, disertó sobre un tema desgraciadamente frecuente; se refirió a esa paradoja central: los errores inevitables han de ser evitados. Con pinceladas de buen humor decía: "Saldríamos ganando mucho si cambiáramos el modelo mental de consentimiento como papel que hay que dar a firmar, por el de un consentimiento bilateral, continuado, interpersonal, que se activa en cada visita. Necesitamos pacientes que sean capaces de preguntar “¿Se ha lavado usted las manos?” y así evitar errores evitables; o capaces de decir: “No entiendo lo que usted ha escrito en la receta”, y así evitar errores de prescripción o de dispensación. Un protagonismo así no puede ofender, sino reforzar el carácter amistoso de la relación médico-paciente. Tratar a los pacientes con el respeto ético debido a seres inteligentes y personales puede prevenir muchos errores". Fue un acto sencillo, digno y emotivo, ya que todo ello era para honrar la memoria de Enrique Riera, amigo y compañero del Comité Etico de Investigación Clínica del H.Clínico Universitario de Valladolid
Por: Alberto García Chavida