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If you long for life, culture and especially the truth, I must let you into a secret; you need to look no further because you have found me, Alberto!
I can't promise you won't still be hungry and thirsty, but we can have some fun times together and it will give you something to remember.
Then tomorrow and beyond, you can reflect on what it is like to have a joyful day that in turn leads to a joyful heart.

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viernes, 9 de febrero de 2024

PRIMERA EJECUCIÓN CON GAS NITRÓGENO EN ESTADOS UNIDOS

 Alabama ejecutó el jueves 25 de enero de 2024, con un método experimental, asfixia con nitrógeno, a Kenneth Eugene Smith, un preso condenado a muerte por el asesinato de Elizabeth Sennett, cometido a finales de los años ochenta.

La práctica para su ejecución, utilizada por primera vez en este estado, ha sido criticada por activistas contra la pena de muerte y por Naciones Unidas como “inhumana”. Fue un proceso que duró 32 minutos, de los cuales cuatro de ellos los pasó convulsionando a causa del nitrógeno administrado mediante una máscara ajustada a la cara. El reo falleció, tras quedarse sin oxígeno, más de media hora después de iniciarse la ejecución. Según los testigos, no fue una pérdida de conocimiento instantánea ni rápida como habían pronosticado las autoridades estatales. Smith, de 58 años, estuvo consciente varios minutos mientras el gas le invadía los pulmones, según los testigos presenciales.

Según dice  El Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia   "el sostenimiento de la pena de muerte y los crueles métodos utilizados para su ejecución, constituyen una flagrante violación del derecho a la vida de todo ser humano, aun cuando sus actos puedan suponer un riesgo para la sociedad. Resulta paradójico que países que han promovido la defensa de los derechos humanos sigan aplicando la pena de muerte.  La crueldad de los métodos utilizados, las largas esperas desde la emisión de la sentencia hasta su ejecución, y los errores que han llevado a aplicar la pena capital a personas inocentes sin posibilidad de restitución, hacen inaceptable el mantenimiento de la pena de muerte en ninguna circunstancia, representando, como afirmó el ahora ejecutado Smith, un retroceso para la humanidad en todo caso".


 

lunes, 24 de noviembre de 2014

PENA DE MUERTE VS. SUICIDIO ASISTIDO


Los detractores de la pena de muerte deberían oponerse también al suicidio asistido, pues existen muchas similitudes entre ambos. Pero vemos que en realidad no es así. Kevin Yuill resume en un artículo para Spiked por qué considera que la postura más progresista frente al suicidio asistido es oponerse a él.

Diferencias entre pena de muerte y suicidio asistido hay varias. Una de ellas sería la voluntariedad. el condenado a muerte es ejecutado contra su voluntad, cosa que no ocurre con el suicida. Sin embargo, explica Yuill, hay que ser coherentes con lo que entendemos por “decisión propia”. Por ejemplo, Amnistía Internacional ha señalado varias veces que, a pesar de que aproximadamente un 10% de los condenados a muerte en Estados Unidos renuncian a su derecho a apelar, ninguna ejecución puede calificarse como voluntaria. Pero ¿no es también coercitiva –se pregunta Yuill– la presión sufrida por los enfermos terminales, que a la sensación de irreversibilidad unen la de ir perdiendo autonomía y ser una carga para sus cuidadores?

Otro argumento para defender el suicidio asistido y no la pena de muerte es el dolor insoportable del enfermo terminal. Sin embargo, aparte de que los cuidados paliativos –como han repetido los especialistas– pueden reducirlo o incluso eliminarlo en la gran mayoría de los casos, Yuill recuerda que el dolor no está siquiera entre los cinco motivos más frecuentemente aducidos por los pacientes que solicitan ayuda para morir.

Otras veces se apela a la dignidad de una vida, pero resulta problemático: desde un punto de vista objetivo, ¿resulta más valiosa la de un preso en el corredor de la muerte por violación de menores o asesinato que la de un enfermo terminal? Y si el criterio es la valoración subjetiva de la dignidad propia, ¿es coherente matar a un paciente que considere que su vida no tiene valor y también a un condenado a la pena capital que piense que la suya sí?

La conclusión del artículo es que en el fondo de toda la argumentación proeutanasia, se encuentran razones más personales que otra cosa. El caso más paradójico lo tenemos en lo que ha sucedido recientemente en Bélgica, donde un condenado a cadena perpetua ha solicitado, con éxito por cierto, que le sea concedida el suicidio asistido.

domingo, 2 de noviembre de 2014

EUTANASIA EN EL CORREDOR DE LA MUERTE

Me ha conmovido lo ocurrido en Bélgica, donde un condenado a cadena perpetua ha pedido –y finalmente obtenido– que se le libere anticipadamente con la eutanasia de una vida que considera sin sentido y que solo le proporciona un sufrimiento psíquico.

Frank van den Bleeken es un presidiario belga que a los 20 años fue condenado a cadena perpetua por la violación y asesinato de una joven de 19 años. A sus 50 años, van den Bleeken no padece dolores físicos, ni está en fase terminal de ninguna enfermedad. Pero, tras pasar tres décadas en prisión, considera que esa vida no vale la pena ser vivida, y por eso pidió la eutanasia, aduciendo un sufrimiento psíquico insoportable.

Después de algunas batallas legales,  tres médicos han certificado que Bleeken padece un sufrimiento permanente, que no puede ser curado. Así que finalmente su abogado ha llegado a un acuerdo con el Ministerio de Justicia, para que la eutanasia sea permitida. Aunque excepcional, su caso está en la línea de la deriva de la eutanasia en Bélgica que ha llevado a justificarla primero por sufrimientos físicos y luego psíquicos, del paciente terminal al incurable y del adulto consciente al menor de edad.

Con estos criterios, la cifra de eutanasias no ha dejado de crecer desde su legalización en 2002, y según el informe oficial de la Comisión sobre la eutanasia, “tiende a acentuarse netamente desde 2011”. El año pasado fueron 1.807 las eutanasias declaradas oficialmente. No es extraño que un condenado a cadena perpetua piense que también él tiene derecho a acceder a la eutanasia. Si se abre paso la idea de que ciertas situaciones impiden vivir con dignidad, ¿cómo oponerse a su deseo de una “muerte digna”? Si algunos consideran que la muerte es preferible a llevar una vida sin autonomía, ¿no puede pensar lo mismo quien no tiene más perspectiva vital que estar encerrado a perpetuidad en un ambiente hostil?

Si el único criterio es la autonomía individual, habrá que respetar la decisión de quien prefiere expiar su pena con la muerte rápida en vez de con una muerte lenta. La eutanasia para condenados a cadena perpetua puede presentarse como la respuesta a su deseo de alcanzar una “muerte digna”. Pero puede ser también una vuelta a la pena de muerte disfrazada de motivos humanitarios. La inyección letal en el corredor de la muerte en Texas y en el hospital belga es el mismo modo de liquidar a sujetos engorrosos. Que una se califique de muerte indigna y la otra de digna es uno de los misterios del newspeak (El Sonar, 16-09-14).

viernes, 16 de mayo de 2014

SÓLO CANSANCIO DE VIVIR

Los defensores de la mal llamada muerte digna, de la eutanasia, han ganado una batalla legal en Bélgica, al permitir la eutanasia infantil, sin límite de edad. No parece que eso vaya a tener muchas consecuencias prácticas: En Holanda, que aprobó una ley más restrictiva en esta línea hace doce años, apenas ha habido media docena de casos en este tiempo. Es una de las perversidades de la política contemporánea: la tentación de legislar excepciones suele acabar perjudicando a la mayoría.

Los defensores de la muerte digna empezaron respaldando un puñado de casos dramáticos que en algunos lugares conmovieron a la opinión pública. La despenalización del suicidio asistidovpor un médico ha ido deslizándose desde el sufrimiento insoportable a situaciones más subjetivas y no terminales, con la complicidad de médicos y parientes, y la aquiescencia de jueces y políticos ante casos que claramente contravienen las legislaciones. Llama la atención, por ejemplo, que en Bélgica
tras diez años de eutanasia legal y 5.500 casos ninguno haya sido investigado por la policía.

Esa permisividad ha hecho que en Holanda una mujer sana de 70 años pidiera hace dos años la eutanasia por haberse quedado ciega: “Estaba obsesionada por la limpieza y no podía soportar no ver las manchas en su ropa”.

Que en Bélgica se ayudara a morir a una persona insatisfecha tras varias operaciones de cambio de sexo, y a dos gemelos, de 45 años, sordos y que empezaban a quedarse ciegos por un trastorno progresivo, pero no terminales.

El último ejemplo de esta pérdida de control es el del presidiario belga Frank van den Bleeken, condenado a cadena perpetua por violación y asesinato. Después de 30 años en la cárcel ha pedido la eutanasia, pues “su vida no tiene sentido”; su caso plantea una paradoja legal: que un preso pida para sí mismo la pena de muerte, abolida en Bélgica.

Un estudio sobre los 1.301 suicidios asistidos en Suiza entre 2003 y 2008 indica que el 25 por ciento no tenían enfermedades mortales: sólo “cansancio de vivir”.

viernes, 24 de septiembre de 2010

ABUELA DE VIRGINIA, CON LAS HORAS CONTADAS


Amigo lector, posiblemente cuando leas esto, ya habrá pasado todo: una mujer de Virginia cuenta sus últimas horas; está condenada a muerte por planear el asesinato de su esposo y de su hijastro. Teresa Lewis, de 41 años, será la primera mujer ejecutada en Virginia en los últimos 100 años. Lewis se convertirá así en la duodécima mujer de un total de 1.200 personas castigadas con la pena de muerte en Estados Unidos. Todo está previsto para las dos de la mañana, hora española.

Según algunos, ella es borderline, está en el límite del retraso mental, con un coeficiente intelectual entre 70 y 72. Su delito: dejar abierta la puerta del remolque familiar para que dos individuos asesinaran a su marido y a su hijo de 25 años de edad. Ella planeó el asesinato y para ello contrató los servicios de los dos cómplices; así cobraría el seguro de 200.000 libras. Esto ocurría en octubre de 2002. Los tres fueron declarados culpables. Los ejecutores materiales fueron condenados a cadena perpetua. Ella fue condenada a muerte.

Es muy fuerte. Amnistía Internacional ha manifestado que se oponen a la pena de muerte no en este caso sino en todos. Pero yo me pregunto, de aquí hasta las dos, hora en que será ejecutada, ¿cuántos niños inocentes habrán sido ejecutados sin sentencia previa? niños cuyo único delito habría sido un nacimiento equivocado. Desde aquí, brindo a Amnistía Internacional y a todos los organismos internacionales a que se movilicen igualmente por la no ejecución de los condenados a muerte en el seno materno.