Welcome everybody

If you long for life, culture and especially the truth, I must let you into a secret; you need to look no further because you have found me, Alberto!
I can't promise you won't still be hungry and thirsty, but we can have some fun times together and it will give you something to remember.
Then tomorrow and beyond, you can reflect on what it is like to have a joyful day that in turn leads to a joyful heart.

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sábado, 8 de mayo de 2021

NO ES UN PROBLEMA RELIGIOSO

 El cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, concedió a la COPE una entrevista el mes pasado. Además de temas relativos a la Iglesia y a la evangelización, en la respuesta a la penúltima pregunta apunta que el problema actual no es tanto de fe, como de razón, cuestión que ya subrayara Benedicto XVI y ha vuelto a señalar el Papa Francisco. 

La mera ciencia no puede dar respuestas humanas y hace que se pierda el sentido ético en la sociedad. Este déficit lleva a no valorar adecuadamente la vida humana: el aborto no es un problema religioso, sino humano que la Iglesia afronta como parte de su labor evangelizadora.

sábado, 11 de enero de 2014

LA BANALIDAD DEL MAL Y LA RADICALIDAD DEL BIEN

Ya está disponible en DVD una película estrenada en junio del año pasado: Hannah Arendt. Esta es la ficha técnica:
Año: 2012. País: Alemania. Dirección: Margarethe von Trotta. Intérpretes: Barbara Sukowa, Axel Milberg, Janet McTeer, Julia Jentsch, Ultich Noethen, Michael Degen, Nicholas Woodeson, Victoria Trauttmansdorff, Klaus Pohl, Harvey Friedman. Guión: Margarethe von Trotta, Pamela Katz. Música: André Mergenthaler. Fotografía: Caroline Champetier. Distribuye en cine: Surtsey Films. Duración: 113 min. Calificación por edades: No recomendada menores de 7 años.

En 1960 el Mossad israelí secuestra en Argentina al nazi Adolf Eichmann y lo envía a Jerusalén para ser juzgado por crímenes contra la humanidad. Una filósofa de origen judío, Hannah Arendt, que tuvo que exiliarse a USA para salvar la vida del terror del nacionalsocialismo, recibe el encargo de la revista The New Yorker para cubrir el juicio. Cuando Hannah llega como espectadora a la sala de juicios se sorprende al ver en el banquillo de los acusados, no a un terrible monstruo asesino sino a un ser mediocre, patético y gris, un burócrata que organizaba los trenes de la muerte hacia Auschwitz.

La polémica se desata porque Hannah no es una periodista en el sentido convencional del término, sino más bien una filósofa que busca comprender cómo se puede hacer tanto mal sin apenas proponérselo (Eichmann asegura en el juicio que nunca hizo daño directamente a ningún judío, que sólo firmaba papeles y cumplía órdenes).

Como conclusión de todo ello, Hannah Arendt acuña el término: banalidad del mal. Una expresión que no es bien entendida, sobre todo por los líderes judíos, que piensan que Arendt está disculpando al criminal nazi. Lo que sus lectores no llegan a vislumbrar es que la intención de la filósofa es criticar el nihilismo contemporáneo, una actitud que pretende dividir a las personas en vidas útiles y deseadas, y vidas sin valor.
 

lunes, 11 de abril de 2011

BREVE HISTORIA DE LA ÉTICA MÉDICA

La editorial San Pablo acaba de publicar un libro que parece muy interesante. Se titula Breve Historia de la Etica médica, por Jonsen Albert R.  Ofrece posiblemente la mejor síntesis que existe de historia de la Etica médica.

La larga experiencia docente e investigadora de Albert R. Jonsen le ha permitido condensar en 360 páginas los aspectos más importantes de esta historia. En este volumen no se descuidan, además de la tradición judeocristiana occidental, otras tradiciones relevantes, como la medicina china e india. Tampoco se olvidan los grandes cambios que desde el descubrimiento del ADN están afectando a la Etica médica y la Bioética. Albert R. Jonsen consigue acompañar sus datos y reflexiones, además de con rigor, con un estilo ameno y claro.

domingo, 15 de marzo de 2009

"MATADLO, PERO SIN RUIDO. TENGO INVITADOS"


La sangre del cordón umbilical de Javier Mariscal ha servido para que su hermano Andrés sea tratado de su enfermedad. Felicidades, Javier. Felicidades a sus padres, que estarán contentos. Y al mismo tiempo, lamentamos la muerte de los otros 16 hermanos, que se han quedado en el intento. Hay en todo esto una lógica que me aterra: una ética utilitarista que pasa por alto el detalle de los 16 embriones muertos porque no eran idóneos para el transplante de su cordón umbilical.

En Gran Bretaña, hace dos meses, un centro de la Universidad de Cambridge planteó la posibilidad de detectar en bebés no nacidos el riesgo de sufrir autismo. Los investigadores
encontraron una relación entre un alto nivel de testosterona en el líquido amniótico de las mujeres embarazadas y rasgos autistas. "¿Qué perderíamos si los niños con desordenes autistas fueran elimindos?" preguntaba el director del equipo de investigación. Me parece muy interesante el relato de Charlotte Moore, madre de dos hijos autistas, que reconoce la carga que supone un hijo autista, y también expresaba su miedo de que muchas madres abortasen tales niños si las pruebas estuvieran disponibles, como actualmente ocurre con los niños con síndrome de Down. Ella, sin embargo, no consideraría abortar un niño autista: "Nuestra vida familiar es tan rica y tan llena de significado como cualquier otra, las vidas de mis hijos no son trágicas, ni tampoco la mía. Una sociedad que busca eliminar todas las variables que hacen de la vida humana algo fascinantemente complejo no es una sociedad en la que yo quiera vivir".

Hace unas semanas, una clínica de fertilidad de Los Angeles ofrecía a los futuros padres la posibilidad de elegir el sexo de su bebé o algunos de sus rasgos físicos, como el color del pelo o de los ojos. El nuevo negocio cuenta ya con media docena de peticiones, según The Wall Street Journal. Para obtener el niño a la carta, la clínica se basaría en el Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP), que consiste en la selección de embriones. Hasta ahora, se había aplicado para seleccionar embriones que no tenían enfermedades hereditarias. Ahora se aplica la misma técnica también para los gustos estéticos.

Tan ilícito es el hecho de que un niño, que presenta o que podría presentar defectos, sea eliminado por eugenesia negativa, como hacer una selección que obedezca a los deseos de sus padres. Es poner una ciencia no al servicio del bien, sino de los deseos de quienes compran sus caprichos, siempre quienes pagan el pato son los niños. Hasta ahora, se relacionaba la eugenesica con las ansías de manipulación de regímenes totalitarios, como el nazismo. Pero estos intereses ya no obedecen a un régimen de carácter político, sino a los domésticos deseos de quienes tienen dinero y caprichos para jugar con la vida de los demás.

El diagnóstico prenatal mal enfocado va sembrando el miedo sobre la destrucción de vida humana no nacida. Síndrome de Down, autismo, sexo no querido, pruebas para detectar problemas genéticos o de paternidad, todo podría servir para abortar bebés que presumiblemente pueden sufrir cualquier tipo de incapacidad. No está de más recordar que preocupaciones de eugenesia o de salud pública no deben justificar ningún homicidio, por muy legal que pueda parecer a algunos.

Mientras que la opinión pública se opone cada vez más a la pena de muerte para los criminales culpables, sanciona la muerte para el inocente no nacido. Deberíamos evitar el riesgo de un difundido reduccionismo genético, que identifica a la persona exclusivamente con su información genética. Toda vida humana tiene la misma dignidad y debe ser respetada. Como recordaba recientemente Benedicto XVI, "La fe en la ciencia no puede nunca hacer olvidar el primado de la ética cuando está en juego la vida humana".

Al considerar la felicidad de la familia Mariscal, y esa nueva mentalidad eugenética que se va abriendo paso recuerdo el comentario del malo de la película:
"Matadlo, pero sin ruido. Tengo invitados". No dejéis de entrar en el blog de Jesús. El sí que cuenta bien las películas y todo lo demás.

domingo, 26 de octubre de 2008

HUXLEY TENÍA RAZÓN


El hospital Virgen del Rocío de Sevilla ha dado como gran primicia informativa el nacimiento del primer "bebé-medicamento" cribado genéticamente en España. Se ha logrado que esté libre de una enfermedad genética hereditaria y que sea histocompatible con su hermano enfermo de una anemia congénita, al que se pretende curar con células madre extraídas de su cordón umbilical.

Esta noticia tiene dos caras: una buena y una mala. En casi todos los medios sólo se ha presentado la buena, y creo que la información se debe dar al completo. La noticia buena es que nació un niño que puede donar células de su cordón umbilical a un hermano que padece un tipo de anemia grave.

La mala es que el proceso llevado a cabo para que este niño nazca ha supuesto la creación de un determinado número de embriones. ¿Cuántos? No se ha hecho público. A preguntas de la prensa, la portavoz del hospital ha respondido que este dato se reserva "como información confidencial para la familia". Prácticamente, debe ser el único dato confidencial, pues todo lo demás (nombre de los padres, enfermedad, proceso de gestación, etc.) se ha anunciado a bombo y platillo. Todo público menos el número de embriones que se han malogrado. Un estudio publicado el 5 de mayo en JAMA deja constancia de 199 embriones procedentes de 13 parejas, se seleccionaron 45 y sólo han nacido 5 niños, con lo que 194 seres humanos han muerto por el camino.

En el procedimiento seguido está la cara mala de la noticia. Se crea un determinado número de embriones, se estudian sus características, se descartan los que están enfermos, y a los sanos se les estudia para saber si podrán ser donantes para el hermano enfermo. El que no vale para donar, aunque esté sano, también se descarta, y aquel que sirva para donar a su hermano, será el elegido.

Se sigue todo un proceso de selección embrionaria. Nos encontramos ante un claro procedimiento de eugenesia de embriones, de acuerdo con unos criterios fijados por el equipo médico, que se encarga de eliminar a los que presenten algún defecto o simplemente que no sirven para el fin marcado. La ética utilitarista nos lleva a estos sucesos. Seres humanos considerados objeto por individuos que los utilizan para sus propios fines. Por muy nobles que sean éstos nunca pueden justificar la eliminación voluntaria de seres humanos, con los mismos derechos de los demás.

La noticia de estos días me recordaba la lectura de Un mundo feliz, literalmente Brave New World, “Un mundo realmente nuevo”. En este libro visionario escrito en 1932, Aldous Huxley imagina una sociedad que utilizaría la genética y el clonaje para el condicionamiento y el control de los individuos. Un mundo feliz que describe muy bien lo que sería una dictadura perfecta con apariencia de democracia, una cárcel sin muros en el cual los prisioneros no soñarán en evadirse.

Publicado por Alberto García Chavida, en El Día de Valladolid, el 24.10.2008

sábado, 5 de abril de 2008

MASACRE TOTAL O LEGALIZAR LA MASACRE

Si tuviera que elegir un título para este comentario, no sabría con cuál quedarme. Pero, en cualquier caso, siempre dejaría la palabra masacre. Me ha impresionado la definición del diccionario de la Real Academia del término masacre como “la matanza de personas, por lo general indefensas, producida por ataque armado o causa parecida”, relacionarlo con el respeto a la vida, y ver cómo un Estado que se dice de derecho puede avalar una ley que favorece la masacre, es decir la matanza de los inocentes.

Sorprende que a estas alturas de progreso cultural y científico, todavía tengamos que tratar algo tan obvio como la extensión de la protección jurídica de la vida humana. Especialmente, en su comienzo (léase aborto) y en su final (eutanasia), olvidando la absoluta protección que merece la vida de todo individuo perteneciente a la especie humana.

La despenalización de la eutanasia se justifica por la autonomía moral del enfermo, dentro de un moral utilitarista, que juzga desde fuera la ausencia de cierta calidad de vida. La alternativa que proponen es suprimir esa vida, cuando lo que deberían hacer es atender al enfermo, acompañarle en sus momentos más duros y asumir su financiación. Y mientras tanto, los cuidados paliativos brillan por su ausencia, llegando a casos clamorosos como el del Hospital Severo Ochoa, en Leganés, donde el equipo del doctor Montes incurrió, al menos, en 34 casos de mala praxis médica, según el informe de los expertos del Colegio de Médicos.

Gracias a los avances de la ciencia, el inicio de la vida humana es visible hoy desde las primeras divisiones celulares. Es constatable la continuidad del proceso de gestación. No hay duda de que desde el momento de la fecundación existe un nuevo individuo, dotado de 46 cromosomas, perteneciente a la especie humana. Negar la equivalencia entre individuo del género humano y persona supone introducir una discriminación en el interior de la especie humana, más grave que las del sexo, la raza, la religión. Cualquier gradualismo en la protección de la vida humana supone una falta de coherencia clara con lo que sabemos por los datos avalados por la ciencia.

Supone un error considerar la vida simplemente como un devenir, como una especie de fuerza externa a una porción de materia, que le proporciona animación. La identidad del organismo es diferente de su identidad física: durante su vida un organismo cambia continuamente sus componentes materiales siendo, sin embargo, el mismo. La identidad biológica va mucho más allá de los meros componentes materiales. La vida no es un proceso ciego, supone intercambio, autorregulación y capacidad de duplicación. Por encima de todo, la vida es siempre un ser viviente y, por eso, su tutela ha de recaer sobre su entero ciclo vital.

La manipulación de los conceptos comienza por la manipulación del lenguaje. Así se ha ido introduciendo el término pre-embrión para aplicarlo a la única realidad que existe: embrión preimplantatorio; se ha cambiado el término de aborto por esa expresión más edulcorada de “interrupción voluntaria del embarazo”, o mejor con el acrónimo más aséptico IVE. Esta terminología descansa en una visión utilitarista, pero no nos engañemos, la realidad sigue siendo la misma. La categoría de pre-embrión para referirse al embrión en los primeros 14 días de su desarrollo no deja de hacer referencia a lo único que de verdad marca la diferencia: la fecundación.

La tutela jurídica se ha de extender a toda la especie humana, sin discriminaciones de ningún tipo, entre fuertes y débiles, sanos y enfermos, más inteligentes y menos dotados, ya que todos los seres humanos, desde el embrión hasta el enfermo terminal, participan, en cuanto vidas humanas, de esta forma de vida. El modo de proteger a la especie humana es tutelar a cada uno de quienes pertenecen a la misma.

Si las leyes son la expresión de la sabiduría de un pueblo, cierto que también pueden expresar su profunda estupidez. Algo que me ha venido a la cabeza, no sé porqué, al recordar la Ley de investigación biomédica. Como reconocía un alumno brillante de segundo de bachillerato: “cada vez sabemos más cosas, pero no nos enteramos de nada”. El eje de coordenadas en el que nos movemos (racionalismo moderno y utilitarismo práctico) no da para más. Como cabalmente señala Aristóteles: “El fin de la Etica no es saber lo que está bien sino hacerlo, porque sino ésta sería completamente inútil”.

Por: Alberto García Chavida

sábado, 5 de enero de 2008

Mundo real, no virtual, en 3D

Tres son los grandes problemas que se plantea Occidente y en especial nuestra vieja Europa: subjetivismo, utilitarismo y materialismo. Es el mundo real, no virtual, en 3-D: y todo lo que salga de ahí, de mal procede.
Claro que todo está teñido de un tono gris de relativismo: no existen valores universales, ni siquiera los grandes principios que construyeron la civilización occidental. Y así vamos construyendo un mundo sórdido, donde para no desanimarnos más nos engañamos utilizando un lenguaje políticamente correcto, que ni nosotros nos lo creemos.
A estas alturas de la película, ¿todavía queda algún ingenuo que se cree lo de la interrupción involuntaria del embarazo? Uno interrumpe una conversación para reanudarla unos minutos más tarde, o unas vacaciones por un imprevisto, pero no una gestación que mandará al cubo de la basura, para siempre, a un ser humano merecedor de todos los derechos.
Es hora de salir de nuestras guaridas, de quitarnos las caretas del carnaval que aún no ha llegado, y de llamar a las cosas por su nombre. Como decía un buen amigo mío: al pan, pan y al vino como locos.
Por: Alberto García Chavida