Welcome everybody

If you long for life, culture and especially the truth, I must let you into a secret; you need to look no further because you have found me, Alberto!
I can't promise you won't still be hungry and thirsty, but we can have some fun times together and it will give you something to remember.
Then tomorrow and beyond, you can reflect on what it is like to have a joyful day that in turn leads to a joyful heart.

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sábado, 23 de agosto de 2008

Juramento hipocrático cristiano


Hace unos días me encontré, por casualidad o por providencia, un juramento hipocrático, que data muy probablemnte del siglo III. Consta su utilización ya en el siglo IV. Originalmente está escrito en lengua griego, y se conserva algún ejemplar en la Biblioteca Vaticana. La traducción se debe a Gonzalo Herranz. No me resisto a transcribirlo:

Bendito sea Dios Padre de Nuestro Señor Jesucristo, sea bendito por los siglos de los siglos. No miento.
No mancharé la ciencia de la medicina.
No daré a nadie un veneno, aunque me lo pida, ni sugeriré a nadie que lo tome.
Igualmente, no induciré el aborto a ninguna mujer con tratamiento por arriba o por abajo.
Enseñaré el arte a los que quieran aprenderlo, sin ocultarles nada y sin hacerlos mis servidores.
Según mi capacidad y mi juicio, sólo aplicaré mis tratamientos para beneficio de los enfermos. Practicaré mi arte con pureza y santidad.
En cualquier casa que entre, lo haré para ayudar al enfermo, y me abstendré de cualquier acción, intencionada o no, que pueda causar daño o provocar la muerte, y de toda relación erótica con siervo o libre, con hombre o mujer.
Guardaré silencio sobre todo lo que vea u oiga, con ocasión de mi práctica (o incluso fuera de ella en mis relaciones sociales), y consideraré esas cosas como un secreto sagrado.
Si guardo este juramento y no lo quebranto, que Dios me ayude en mi vida y en mi arte, y sea yo honrado de los hombres. Si me mantengo fiel, que me salve; pero si juro en falso, que me suceda lo contrario.

Encontrarme este texto me ha llenado de alegría, que ha ido en aumento al leer la publicación de un brillante artículo de César Nombela, en ABC, argumentando sobre la amenaza a la vida humana: "La vida de cada uno tiene un comienzo y un final. A lo largo de la Historia, la interpretación de lo que ocurre en estas dos situaciones ha carecido con frecuencia de una base biológica sólida, que pudiera servir como punto de referencia para su valoración ética. Pero los avances científicos, especialmente en las últimas décadas van perfilando un conjunto de datos que no se puede ignorar...El comienzo de la vida de cada individuo de la especie humana se produce con la fecundación de los gametos, óvulo y espermatozoide para dar el cigoto".
Se habrá enterado Bernat Soria?
Por: Alberto García Chavida

domingo, 15 de junio de 2008

ERRAR ES HUMANO, SÉNECA DIXIT


Os había prometido algo de bioética y aquí lo tenéis. Lo primero, una fotografía del día de la graduación del Máster con unos amigos que vinieron de Colombia; bueno, en realidad, desde Zamora, que es donde residen desde hace unos años. Y siguiendo con el tema, el miércoles 11 algunos pirvilegiados pudimos disfrutar de una conferencia sobre el error y la negligencia en la práctica médica, en el Hospital Clínico Universitario de Valladolid. Allí el profesor Gonzalo Herranz, con el buen saber que le caracteriza, disertó sobre un tema desgraciadamente frecuente; se refirió a esa paradoja central: los errores inevitables han de ser evitados. Con pinceladas de buen humor decía: "Saldríamos ganando mucho si cambiáramos el modelo mental de consentimiento como papel que hay que dar a firmar, por el de un consentimiento bilateral, continuado, interpersonal, que se activa en cada visita. Necesitamos pacientes que sean capaces de preguntar “¿Se ha lavado usted las manos?” y así evitar errores evitables; o capaces de decir: “No entiendo lo que usted ha escrito en la receta”, y así evitar errores de prescripción o de dispensación. Un protagonismo así no puede ofender, sino reforzar el carácter amistoso de la relación médico-paciente. Tratar a los pacientes con el respeto ético debido a seres inteligentes y personales puede prevenir muchos errores". Fue un acto sencillo, digno y emotivo, ya que todo ello era para honrar la memoria de Enrique Riera, amigo y compañero del Comité Etico de Investigación Clínica del H.Clínico Universitario de Valladolid
Por: Alberto García Chavida

sábado, 31 de mayo de 2008

UN LIBRO Y UN RECUERDO

Lo siento, pero esta vez no hay foto. La que pensaba poner no puedo bajarla, pero eso sí, dejo el siguiente enlace:
http://www.unav.es/mbioetica/grado08/index.html?detectflash=false
en el que vienen todas las fotografías oficiales del Acto de graduación de la II edición del Máster de Bioética de la Universidad de Navarra. Con la discreción que me caracteriza he pasado inadvertido y tendréis que hacer un esfuerzo para localizarme. Pero de bioética hablaremos otro día.
Como sabéis, uno de los grandes placeres de la vida es la lectura. Mucho he disfrutado leyendo un pedazo de libro muy singular, se titula La carretera, es de Cormac McCarthy, un escritor estadounidense que si no le han dado el Nobel de literatura, que no me suena, se lo deberían dar. Con un estilo ágil y sencillo, narra el viaje hacia ninguna parte de un padre con su hijo en una tierra desolada, después de una hecatombe nuclear; los pocos seres humanos que quedan se ven abocados al canibalismo puro y duro: angustia, miedo, desesperación y mucha humanidad sobre todo por parte del niño. Es la obra de un auténtico genio. Por el soberbio libro le otorgaron el premio Pulitzer 2007.
Por: Alberto García Chavida

sábado, 10 de mayo de 2008

CALIDAD DE VIDA


Y por fin, ha dejado de llover de una puñetera vez. Se acabó la sequía y no puedo por menos de escribir algo que me tiene preocupado: el tan manido tema de la calidad de vida, invocado a veces cuando se quiere juguetear con el respeto a la vida del enfermo terminal y se recurre alegremente a la eutanasia, para evitar así una indecorosa vida. Y yo me pregunto a mí mismo e interrogo a las tres viejas que todavía me leen: es digno morir asfixiado con gas helio?
Cierto que la dignidad moral de una persona depende del propio comportamiento libre. Y es el socorro a una vida necesitada la manifestación práctica más evidente de la dignidad moral. Pero hay una dignidad ontológica, propia de todo ser humano, independiente de los condicionamientos físicos, psíquicos y biológicos de todo tipo, que nadie debe vulnerar.
Esa dignidad ontológica no debe confundirse con la calidad de vida que puede variar. Si entendemos por calidad de vida las condiciones naturales que permiten el desarrollo armónico de la personalidad, bien entendido que esa armonía depende, sobre todo, del ejercicio de la propia razón práctica, pues como ya decía Platón: De poco sirve estar rodeado de bienes materiales si uno mismo no sabe hacer uso de ellos.
Y antes de que me vaya, simplemente un enlace
http://es.youtube.com/watch?v=YxjjyXhO9EA
Ya verás que vídeo más bueno que te dará ideas para este mes.
Por: Alberto García Chavida

lunes, 14 de abril de 2008

TODO HOMBRE TIENDE A SABER


"Todo hombre tiende por naturaleza a saber" Aristóteles dixit. Pero el conocimiento ha de ser integrado en el contexto general de la vida humana. El pensador por antonomasia sobre la dignidad es el filósofo Kant. Una persona digna es aquella que su sola presencia despierta un trato respetuoso. Luego, todos los hombres somos igualmente dignos? Sí y no.
Sí somos igualmente dignos, con esa dignidad ontológica que nos confiere el ser humanos. Dejando claro que nadie puede arrogarse el derecho de definir quién, entre los hombres, es persona, y quién no lo es, lo que sería una forma de tiranía.
Pero no todos tenemos la misma dignidad moral, que depende del uso que hagamos de nuestra libertad. Está claro también que hay situaciones objetivamente indignas, como la tortura o la pornografía, en la que el cuerpo ha dejado de ser una manifestación de la persona, para convertirse en un vulgar trozo de materia para uso de otros.
No hay respeto a la persona si no hay respeto a su físico, como resalta Spaemann: no se puede escupir a alguien a la cara y afirmar al mismo tiempo que no se le ha querido ofender como persona".
Por: Alberto García Chavida

domingo, 13 de abril de 2008

ABORTAR NO ES PROGRESISTA


Nos quieren vender la moto de que el derecho a al vida es algo retrógrado, trasnochado, unido a una derecha rancia y casposa. Por el contrario, el derecho a la libre elección sería sinónimo de libertad, defensa de la mujer y algo que va a tono con los tiempos actuales.
Nada más ajeno a la realidad: porque soy progresista, miro hacia adelante, no quiero volver a los tiempos de Atapuerca, en que unos hombres despedazaban a otros y los arrojaban a la Sima de los Huesos. Por eso no soy abortista.
Porque soy ecologista, apuesto por la vida, por la diversidad de especies en todo su esplendor, lucho por la protección de la mujer y el hombre amenazados en su primer nicho natural. Por eso no soy abortista.
Porque creo en la dignidad de la mujer, no me gusta que se manipulen sus sentimientos. Un embarazo no es una infección. Una gestación no se interrumpe, porque si lo haces no puedes continuar después. Son muchos los testimonios de las secuelas que ya se conocen como síndrome post-aborto. También por eso no soy abortista.
La conclusión es clara: el aborto no es feminista, ni ecologista, ni mucho menos puede calificarse de progresista. Muchas voces se han alzado en todo el mundo pidiendo una moratoria de la pena de muerte, y ¿para cuándo dejamos una moratoria del aborto?
Por: Alberto García Chavida

sábado, 12 de abril de 2008

SIN COMENTARIOS

Un buen amigo mío, José Luis, del que tengo tantas cosas buenas que aprender, me comentaba: "te veo bastante bien"; a lo que yo respondí bromeando con el tema de mi lastimoso ojo: "lo importante no es cómo me ves, sino cómo te veo yo". A lo que él replicó, muy serio: "lo importante es cómo te ve Dios".

Por: Alberto García Chavida

domingo, 6 de abril de 2008

ACOMPAÑANDO A RAFA NADAL

Después de cuatro meses alejado de las pistas, no tuve más remedio que aceptar el desafío de Antolín, y claro se aprovechó de mi baja forma física para encadenar tres éxitos consecutivos, como Kiss efeme. Para mí que se ha dopado. Que quede constancia que me alegro por él, pero que no se vuelva a repetir.
Con la euforia de su victoria se le olvidó regalarme con alguna de sus máximas célebres.
Antolín es profesor de Filosofía y de Etica.

Hace unos días me preguntaron qué es lo que entendía yo por ética y moral. Si existía alguna diferencia o simplemente eran dos conceptos sinónimos. Realmente creo que no hay una diferencia clara entre ambos. Bien es cierto que la moral tiene una clara relación con la religión, mientras que la ética parece laica. El único motivo de diferenciación son los usos del lenguaje. Lo mismo ocurre con las virtudes que actualmente son denominadas valores.

Parece que está más de moda hablar de valores, sobre todo en educación. Por ejemplo, el curriculo oficial para la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) habla de que los alumnos asuman unos valores éticos que les permitan actuar con responsabilidad, solidaridad, autonomía personal y participación democrática. Como declaración de principios o de objetivos a alcanzar no me parece mal, pero alguien puede explicarme cómo se concilia eso con la idea de que el sexo es un juego, que lo importante es pásalo bien y no mires con quién, que no te prives de nada de lo que te apetece, que ya vendrá después el Ministerio de Sanidad para arreglar todos tus desaguisados.

El nombre: ética o moral; valores o virtudes es lo de menos. Lo que de verdad importa es educar para promover la adquisición de estilos de vida saludables que lleguen a prevenir eficazmente las conductas de riesgo.

Por: Alberto García Chavida

sábado, 5 de abril de 2008

MASACRE TOTAL O LEGALIZAR LA MASACRE

Si tuviera que elegir un título para este comentario, no sabría con cuál quedarme. Pero, en cualquier caso, siempre dejaría la palabra masacre. Me ha impresionado la definición del diccionario de la Real Academia del término masacre como “la matanza de personas, por lo general indefensas, producida por ataque armado o causa parecida”, relacionarlo con el respeto a la vida, y ver cómo un Estado que se dice de derecho puede avalar una ley que favorece la masacre, es decir la matanza de los inocentes.

Sorprende que a estas alturas de progreso cultural y científico, todavía tengamos que tratar algo tan obvio como la extensión de la protección jurídica de la vida humana. Especialmente, en su comienzo (léase aborto) y en su final (eutanasia), olvidando la absoluta protección que merece la vida de todo individuo perteneciente a la especie humana.

La despenalización de la eutanasia se justifica por la autonomía moral del enfermo, dentro de un moral utilitarista, que juzga desde fuera la ausencia de cierta calidad de vida. La alternativa que proponen es suprimir esa vida, cuando lo que deberían hacer es atender al enfermo, acompañarle en sus momentos más duros y asumir su financiación. Y mientras tanto, los cuidados paliativos brillan por su ausencia, llegando a casos clamorosos como el del Hospital Severo Ochoa, en Leganés, donde el equipo del doctor Montes incurrió, al menos, en 34 casos de mala praxis médica, según el informe de los expertos del Colegio de Médicos.

Gracias a los avances de la ciencia, el inicio de la vida humana es visible hoy desde las primeras divisiones celulares. Es constatable la continuidad del proceso de gestación. No hay duda de que desde el momento de la fecundación existe un nuevo individuo, dotado de 46 cromosomas, perteneciente a la especie humana. Negar la equivalencia entre individuo del género humano y persona supone introducir una discriminación en el interior de la especie humana, más grave que las del sexo, la raza, la religión. Cualquier gradualismo en la protección de la vida humana supone una falta de coherencia clara con lo que sabemos por los datos avalados por la ciencia.

Supone un error considerar la vida simplemente como un devenir, como una especie de fuerza externa a una porción de materia, que le proporciona animación. La identidad del organismo es diferente de su identidad física: durante su vida un organismo cambia continuamente sus componentes materiales siendo, sin embargo, el mismo. La identidad biológica va mucho más allá de los meros componentes materiales. La vida no es un proceso ciego, supone intercambio, autorregulación y capacidad de duplicación. Por encima de todo, la vida es siempre un ser viviente y, por eso, su tutela ha de recaer sobre su entero ciclo vital.

La manipulación de los conceptos comienza por la manipulación del lenguaje. Así se ha ido introduciendo el término pre-embrión para aplicarlo a la única realidad que existe: embrión preimplantatorio; se ha cambiado el término de aborto por esa expresión más edulcorada de “interrupción voluntaria del embarazo”, o mejor con el acrónimo más aséptico IVE. Esta terminología descansa en una visión utilitarista, pero no nos engañemos, la realidad sigue siendo la misma. La categoría de pre-embrión para referirse al embrión en los primeros 14 días de su desarrollo no deja de hacer referencia a lo único que de verdad marca la diferencia: la fecundación.

La tutela jurídica se ha de extender a toda la especie humana, sin discriminaciones de ningún tipo, entre fuertes y débiles, sanos y enfermos, más inteligentes y menos dotados, ya que todos los seres humanos, desde el embrión hasta el enfermo terminal, participan, en cuanto vidas humanas, de esta forma de vida. El modo de proteger a la especie humana es tutelar a cada uno de quienes pertenecen a la misma.

Si las leyes son la expresión de la sabiduría de un pueblo, cierto que también pueden expresar su profunda estupidez. Algo que me ha venido a la cabeza, no sé porqué, al recordar la Ley de investigación biomédica. Como reconocía un alumno brillante de segundo de bachillerato: “cada vez sabemos más cosas, pero no nos enteramos de nada”. El eje de coordenadas en el que nos movemos (racionalismo moderno y utilitarismo práctico) no da para más. Como cabalmente señala Aristóteles: “El fin de la Etica no es saber lo que está bien sino hacerlo, porque sino ésta sería completamente inútil”.

Por: Alberto García Chavida

domingo, 23 de marzo de 2008

Añoranza de soledad

El hombre es un ser social, pero no necesariamente gregario. En todas las circunstancias, incluso en las más duras, como puede ser un campo de concentración, el hombre añora unos minutos diarios de soledad. Víctor E.Frankl nos cuenta en "El hombre en busca de sentido" cómo se las ingeniaba para encontrarse consigo mismo en Auschwitz. Estas son sus palabras:
"Cierto que había veces en que era posible —y hasta necesario— mantenerse alejado de la multitud. Es bien sabido que una vida comunitaria impuesta, en la que se presta atención a todo lo que uno hace y en todo momento, puede producir la irresistible necesidad de alejarse, al menos durante un corto tiempo. El prisionero anhelaba estar a solas consigo mismo y con sus pensamientos. Añoraba su intimidad y su soledad. Después de mi traslado a un llamado "campo de reposo", tuve la rara fortuna de encontrar de vez en cuando cinco minutos de soledad. Tras el barracón de suelo de tierra en el que trabajaba y donde se hacinaban unos 50 pacientes delirantes, había un lugar tranquilo junto a la doble alambrada que rodeaba el campo. Allí se había improvisado una tienda con unos cuantos postes y ramas de árboles para cobijar media docena de cadáveres (que era la cuota diaria de muertes en el campo). Había también un pozo que llevaba a las tuberías de conducción de agua. Siempre que no eran necesarios mis servicios solía sentarme en cuclillas sobre la tapa de madera de este pozo, contemplando el florecer de las verdes laderas y las lejanas colinas azuladas del paisaje bávaro, enmarcado por las mallas de la alambrada de púas. Soñaba añorante y mis pensamientos vagaban al norte, al nordeste y en dirección a mi hogar, pero sólo veía nubes".
Por: Alberto García Chavida